Imagen de portada. Lucha: nunca dejes de aprender
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Equivócate. Lucha. Y nunca dejes de aprender

Llevo aproximadamente desde el 96 en esto de crear productos de software relacionados con internet.

Cuando yo empecé a programar y a crear algo similar a una interfaz de usuario tenía que instalar 3D Studio Max en una serie de 9 disquetes. Uno detrás de otro. Le metías el primero a aquello y te iba pidiendo más hasta que, si había suerte (¿¡porqué siempre te rompías, disquete nº7!?) acababa la instalación.

Como te puedes imaginar, desde el 96 hasta el día de hoy, me han llovido palos. Palos de todos los colores y sabores. Y de todos y cada uno de ellos he podido aprender algo (¡Y lo que aún me queda!).

Lo que hoy quiero compartir contigo son los seis errores que más me escocieron. De los que más aprendí. Aquellos errores que marcan, y que son necesarios cometer para poder aprender. Para crecer.

Error nº1: ¿Marketing? Para qué, si el producto es bueno se va a vender solo.

Este no me costó mucho aprenderlo. Dos proyectos fallidos.

Antes, los productos de software eran tremendamente inestables, volátiles, desbordados de funciones inútiles y mal definidas.
Era por tanto lógico pensar que, mejorando un poco el producto, lo cual era muy fácil, te comías el mercado.

Entonces lo intentas una vez, y fallas. No te compra nadie. Y lo intentas otra vez, y vuelves a fallar. Y entonces piensas: vale, no sé vender. No sé como generar demanda que compre mi producto, no sé como hacer que me conozcan y que mi producto sea reconocible.

Es en ese mismo momento cuando te das cuenta que, sin marketing, no hay nada.

En serio. Que tu código sea muy elegante, limpio no va a vender más (no digo que no sea importante). Que tu interfaz sea clara y fácil de usar, créeme, no va a vender más. Que te hayas currado unas animaciones brutales, no va a hacer que vendas más.

Lo único que vende es que tu cliente “necesite” tu producto. Que lo ame. Y eso, es marketing.

Error nº2: Emprender en un equipo con distintas motivaciones.

Me ha pasado muchas veces, y seguro que a ti también. Tienes una idea de las buenas. Vas a reventar el mercado. Pero las ideas hay que crearlas. Hay que desarrollar un producto. Y desarrollar un producto vale pasta. Y nunca hay pasta.

Es entonces cuando hablas con varios amigos y les cuentas tu idea y tus planes, y sin pensarlo más, porque os vais a comer el mundo, os lanzáis a crear el producto y a emprender.

Y luego viene la cruda la realidad: no todos los miembros del equipo tienen la misma motivación, ni la misma necesidad de crear el producto, ni el mismo compromiso que tú. Y entonces vienen los problemas.

Como ya te imaginas, al final el producto no sale. Y con suerte solo habrás perdido un poco de tiempo.

Error nº3: Empezar el proyecto sin preguntar a tus futuros clientes.

Cuando tenemos una idea, lo tenemos tan claro. Sabemos perfectamente cómo tiene que ser, y por supuesto, qué características no deben faltar.
Manos a la obra. Comienzan los primeros bocetos y prototipos, y con ellos empiezan a nacer nuevas funcionalidades, y otras más, y “cómo no vas a poner esto, y cómo no vas a poner aquello con lo bien que va a estar”.

El resto ya lo sabes: 18 meses de trabajo, un producto repleto de funcionalidad que nadie quiere y nadie necesita y lo que es peor, la dura realidad: no tenías ni idea de lo que tu cliente necesitaba realmente.

Por favor, antes de escribir una línea de código, antes de pensar siquiera en si tu aplicación va a tener una barra de navegación o una “tab bar”, antes de crear el mejor logo del siglo, pregunta a tu usuario:

“¿Realmente quieres esto?” “¿Este producto que he pensado satisface tus problemas?” “¿Cuánto pagarías por el?”

Habla con tus clientes, y empieza solo si tus futuros clientes te meten prisa para que empieces a crearlo. Que intenten comprártelo ya. Si no es así, pivota, piensa, cambia y vuelve a intentarlo.

Se efectivo, no pierdas el tiempo en desarrollar algo que nadie va a querer comprar.

Error nº4: Impaciencia, querer los resultados y.

¡Por fin! Ahora si que pinta bien la cosa: tras muchas encuestas y versiones de tu “canvas model”, tienes un producto que mucha gente te va a comprar.
Ya tienes un producto físico estable que algunos clientes usan, e incluso alguno te paga, pero ¿qué pasa? en el plan financiero a cinco años, a estas alturas tendríamos que tener 12.000 clientes y tendríamos que haber factura nuestro primer millón….

Paciencia. Hay empresas que tienen beneficios a los 2 años de arrancar. No lo tires todo por la borda solo porque no creces lo que pone tu excel.
Hay empresas que necesitan que su cliente utilice su servicio 24 meses antes de comprar (¿Te suena Evernote?).

No tengas prisa por escalar. No abandones.

Error nº5: Planificar y analizar en lugar de hacer

Es el típico caso de analizar, planificar, volver a analizar, cambiar el plan, y así todo el rato. En ciclos. Sin parar. Y sin saber por dónde empezar.

Es algo que me ocurría sobretodo cuando leía a muchos gurús pseudo-emprendedores, cuando intentaba implementar todas esas buenas ideas en mi producto o en mi estrategia de lanzamiento.

Lees algo nuevo en el blog del gurú de turno, y lo implementas en el plan que va a jubilarte a los 30. O a los 40.
Empieza de una vez, deja de leer y céntrate en el proyecto. Perdón, en tu futuro usuario, en cómo ayudarle, en cómo hacer que te pague y que encima te bese en las dos mejillas por hacerle tan feliz.

Traza un plan con objetivos, persíguelos, mide, rectifica, aprende y vuelve a la carga. Empieza. Crea.

El resto es perder el tiempo.

Error nº6: Abandonar

Jamás abandones. Por nada del mundo. Nunca dejes de intentarlo. En serio. Por muy frustrante que pueda llegar a parecer. Al final todo llega. Lo único que tenemos que hacer es ser realistas.

Si fuera tan fácil esto de crear negocios que valen muchísimos millones de euros, todos tendríamos un AirBNB, o un Google, porqué no.

Piensa que crear una empresa es desarrollar los mecanismos necesarios para conseguir ingresos sin que dependan de tu tiempo o de tu presencia.
Algo así como poder vender un libro mientras estás en la playa.

Ponte objetivos realistas, metas a las que puedas llegar y cumplir, y a partir de ahí, a por nuevos retos, más exigentes o ambiciosos, pero con cabeza. No intentes crear de primeras una empresa que gana 10 millones de euros en un año. Sino te estarás frustrando siempre. Sino te pones objetivos realistas siempre estarás fracasando. Abandonarás.

Tenemos que ser realistas y consecuentes con el tiempo que tenemos, con los medios que hay a nuestro alcance y con nuestras propias limitaciones y defectos. Estamos obligados a ser efectivos.

Conclusión

Hasta aquí esta modesta recopilación de errores y lecciones. Eran seis, pero podría contarte más (quizá otro día).
Por favor, no tomes este post como una serie de lecciones (líbreme el señor).

Eso sí, solo déjame darte un consejo:

FOCO.

Ah, y sobre todo: por favor, equivócate, lucha, y nunca dejes de aprender.

Clasificado como: Marketing

Sobre el autor

Escrito por

Me llamo Francisco Gallardo , y soy diseñador de productos de software, mobile y web. Soy diseñador de UX, de interfaces y desarrollador web y iOS.

2 Comentarios

  1. Eloy

    Como siempre, muy agradable leerte. Totalmente de acuerdo contigo, aunque creo que esto no te lo acabas de creer hasta que te pasa. Y siempre pasa.

    Saludos!

  2. FranciscoJGallardo

    Hola Eloy! Gracias por tu comentario.
    Si, son cosas que siempre pasan, pero que nos tienen que servir para aprender y para intentar hacerlo un poquito mejor la próxima vez.
    Pero que siempre haya una próxima vez.
    Un abrazo.

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